sábado, 5 de febrero de 2011

La Drepanocytosis y el día a día

Semanas antes llamé al número de una oferta de trabajo que vi. Me contestaron (era una ETT) y conforme a como son esas cosas, me concertaron una cita con el jefe de recursos humanos de la empresa que ofertaba el puesto que me gustaba: Traductora en el departamento de importación-exportación que para mi significaba hablar en francés, inglés, catalán, etc..., viajar, hacer cosas, trabajar... en fin, vivir. Supero con éxito las entrevistas hasta el día que me incorporo al equipo y empiezo a currar. Muy bien todo, hasta el día que ¡¡¡bum, tengo una crisis!!! Esta vez, mi dolencia me tiene en la cama unos 9 o 10 días. Vuelvo al trabajo con todos los papeles del médico, pero no sirve de nada porque finalmente se deshacen de mi. ¿Por qué? Porque no soy la persona adecuada para ellos. Pero si soy la persona que buscáis y tengo los idiomas que necesitáis... Pues no, despedida, se acabó. Ese es el enésimo trabajo que me hace perder mi enfermedad. Profesionalmente hablando,  la Drepanocytosis es un gordísimo inconveniente ya que no puedes firmar un contrato, trabajar para alguien, estar en cama una semana y pretender encontrar tu puesto esperándote al volver. Puedes tener suerte una vez o dos como demasiado, pero a la tercera va la vencida: FUERA. Si fuera posible, les diría a las muy afortunadas (aquellas que se lo pueden permitir) que fueran sus propios jefes; pero como eso casi siempre es imposible, solo nos queda ser sinceros desde el principio sobre el estado de nuestra salud y rezar para que confíen en nosotros y nos brinden la oportunidad que pedimos o nos abran las puertas que necesitemos. Por esta razón, mencioné en 1 artículo más arriba que los que sufrimos de anemia falciforme tenemos que luchar el doble porque tenemos el doble de dificultades. Necesitamos a gente con recursos a nuestro alrededor que, aún sabiendo que estamos enfermos, confíen en nosotros y nos proporcione oportunidades... aunque solo sea una... solo una.
     Aparte de eso, tener Drepanocytosis es tener que dibujar de nuevo tu vida, como dicen los americanos, "It's just a way of life; different, but kind of..." Por experiencia, hay que beber muchos, muchos líquidos; ya sea agua o zumos naturales. Evitar edulcorantes y toda esa química, que nosotros ya tomamos un montón de medicinas. Se puede comer de todo, evitando siempre aquellos alimentos ricos en hierro (debido a las transfusiones sanguíneas, ya tenemos hasta reserva propia), y comiendo más alimentos ricos en calcio. Eso es porque las crisis de Drepanocytosis desgastan mucho los huesos. El dolor que sentimos cuando tenemos una crisis es especialmente fuerte en los huesos porque son micro infartos. A la larga, los huesos se van quebrando y deshaciendo, con todos los problemas que eso acarrea. Así que tomad muchos lácteos en forma de queso, yogur, leche entera... Los cítricos y el azúcar nos suben el ánimo, cuando me siento débil, me tomo un vaso de agua fresca con el zumo de 1 limón grande y azúcar al gusto. Hace que me sienta con energía. Como lo veis, no hay que hacer nada del otro mundo; eso sí, nada de tabaco, completamente incompatible con la enfermedad porque si nuestros glóbulos rojos no procesan el oxígeno del aire, el alquitrán y la nicotina se llevan el poquito oxígeno que nos queda en el organismo.
   Pero no todo va a ser malas noticias. La Drepanocytosis es una enfermedad real y mortal, es no se puede tomar a broma lo que significa tenerla, pero no se nos acaba la vida si la tenemos. Es más bien algo como "de todo, pero sin excesos". El calor nos sienta bien en su justa medida, el frío nos sienta fatal, el deporte suave ha de ser más que bienvenido: Pilates, yoga, natación, gimnasia suave y caminar. Todo de manera suave, vamos, respetando nuestros límites. Con esas pequeñas cosas, se puede llevar una vida normal.
Cierto que de alguna manera u otra, nuestra dolencia "a veces" nos condiciona la vida, pero yo trabajo en casa, hago deporte suave, he dejado de fumar y mi dieta es rica en líquidos, fruta, verdura, lácteos, etc...  Y me siento bien cuando no tengo crisis, pero donde soy la más afortunada de todas es en mi vida diaria. Pues tengo a mi lado una persona maravillosa para cogerme de la mano cuando tengo dolor, para animarme cuando me siento débil y que está siempre allí para mi. Esa es la mejor cura de todas: amar y ser amada. Por eso, nunca tendré vida suficiente para agradecerte que siempre estés cerca mi vida. Te amo, te amo, te amo; esa es la mejor de las medicinas. El amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario