El jueves de la pasada semana, una buena amiga mía me invitó a su cumpleaños. Tenía mucha ilusión por asistir, pues la cosa prometía: buena música, bebidas, bailes, fotos, y lo mejor, cantaríamos cada vez que se nos diera la gana... Por una noche, seríamos las TLC o las Destiny's Child de extrarradio (Estos nombres os sonarán a los que os guste la música negra). Pero la ilusión se tornó en preocupación cuando al ir a acostarme aquel día ya me sentía rara; o sea destemplada, dolorida, con una gran opresión en mi caja torácica... Me tomé mis pastillas sin obsesionarme demasiado y me forcé a dormir, pero al día siguiente, horror de los horrores, tenía la cara hinchada! Como si hubiera estado en medio de un combate de boxeo entre Mike Tyson y Muhamad Ali, y hubiera yo recibido toditos sus puñetazos y golpes definitivos, etc... Vamos, que tenía la cara que ni esos pobres chicos después de pelear un título mundial. "Mala cosa" me dije, ya que la máxima del ser humano es pensar mal primero, y preguntar después. Para el día de la fiesta, seguía teniendo una cara que... ya os podéis imaginar el cachondeo de los que no suelen pensar mal, las miradas de los que sí suelen pensar mal, y las preguntas no formuladas sino con los ojos, en fin.
Ese es otro de los síntomas de la anemia falciforme, pero vamos al meollo de la cuestión: La Drepanocytosis o anemia falciforme es una patología sanguínea genética. Las personas sanas (dichosas ellas) tienen la hemoglobina AA. Las personas portadoras tienen mitad y mitad AS. Esas no desarrollarán nunca la enfermedad, pero la pueden transmitir a su descendencia si su cónyuge también tienen la hemoglobina AS. Y a partir de allí es cuestión de lotería. Provengo de una gran familia. Mis padres tuvieron 10 hijos: dos de ellos sanos, seis portadores y dos enfermos. Cogí lo peor de cada uno de mis padres en lo que se refiere a genética. me lo diagnosticaron a los tres años cuando una tarde me desmayé y caí en un coma profundo que duraría 6 días (gracias a Dios). El proceso es así: La médula ósea de las personas enfermas producen glóbulos rojos malos, en forma de hoz o como la letra S. Esas formas son incompatibles con la buena circulación sanguínea. Para poder fluir con normalidad, los glóbulos tienen que ser redondeados con una ligera hendidura en el centro. Los nuestros son deformes y de esa forma, tienen dificultad para circular en arterias, venas; y en las más pequeñas ya no cuento. Se enganchan y forman un tapón; y es cuando tienes que encomendarte a todas las deidades que se te ocurran porque ay, la que se avecina!!! Además al tener esa forma, no pueden procesar el oxígeno del aire y transportarlo a todo el cuerpo. Por eso, cuando llegas a urgencias con una crisis del copón divino, lo primero que te ponen es suero fisiológico para la hidratación, analgésicos muy fuertes contra el dolor y transfusiones de sangre porque ya que producimos lo malo, nos ponen sangre buena...
Esto y todo lo anterior es tan solo una ínfima parte de lo que significa tener Drepanocytosis para los que la sufren como para sus familiares. No somos extraños seres y tampoco vampiros. Tal vez llegamos tarde en el reparto de la salud o como a mi me gusta pensar: Haberme llevado el peor número en la lotería de los genes me confirma que jamás de los jamases ganaré ni un céntimo si se me ocurriera comprar algo alguna vez.
Aaaahh, y la cara, la sigo teniendo hinchada... Ya bajará.
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