jueves, 27 de enero de 2011

Crisis de Drepanocytosis: Las vivimos todos de igual manera?

Estás dormida junto a tu hombre o trabajando en tu portátil en un proyecto mutuo cuando de repente... Maldición!!!! te empiezas a sentir mal; pero qué es lo que sientes exactamente? Ya que no se ha inventado aparato alguno que mida el dolor y su intensidad, a veces es difícil, por no decir imposible, hacer que los demás sepan de lo que hablas. Por mi experiencia, nunca es lo mismo lo que te provoca una crisis. Si bien es cierto que hay épocas en las que estás más débil, y por lo tanto más predispuesta a tener varias crisis muy fuertes seguidas como en tiempos invernales; también hay épocas en las que no deberías tener crisis en absoluto como en verano, y sin embargo las tienes. Por qué, qué es lo que provoca una crisis, cómo prevenirla, etc... son algunas de las preguntas que nos rondan por la mente a los que sufren de anemia falciforme cuando nos vemos con una crisis de esas que hacen que nos acordemos de todos y cada uno de nuestros antepasados... Reíros de mi si queréis, pero no sé cómo expresar con palabras cómo es ese dolor que nos taladra los huesos cada vez que nos sentimos mal. No pretendo nada con este blog, tan solo ser la voz de todos aquellos que como yo, sufren de Drepanocytosis, y que viven en este, nuestro vasto mundo. Necesitamos una cura definitiva contra esa enfermedad, necesitamos que los investigadores la tomen en serio... Pero cómo nos van a tomar en serio si no sabemos expresar con palabras lo que sentimos mientras tenemos una crisis; porque ese dolor, Dios mío, ese dolor... Decir que es como si se te partieran los huesos una y otra vez es quedarse corto, decir que es como recibir varias cargas eléctricas de voltaje nada despreciable es quedarse corto, decir que es como si te derritieras literalmente es quedarse corto, decir que es sentir todo eso a la vez, es estar hecha polvo, es dolor de articulaciones, de espalda, de cabeza, es despertarse con la cara hinchada, es tener que tomarse un montón de pastillas cada día, es querer hacer cosas y no poder, es sentirse muchas veces impotente, es tener la vida condicionada, es tener que esforzarse el doble que los demás para ganarse el derecho a una vida normal, es tener que luchar mucho y a diario, es muchas veces tener que pedir ayuda, es depender de los demás en esos momentos de crisis, son transfusiones de sangre e interminables pinchazos con jeringas que llegas a odiar y  un sinfín de cosas que ahora no me vienen a la mente. Menos mal que es solo una enfermedad, y eso nunca es motivo para no ser feliz, trabajar, amar y ser amada; y mucho menos para no sentirse bella por dentro y por fuera, y a gusto con una misma. A pesar de todo, la vida es bella y merece ser vivida. Así que la viviremos con o sin anemia. Si no podemos ser de las afortunadas sanas, viviremos la vida con anemia, pero la viviremos a tope.
                                                                                                               blackelve.

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