domingo, 29 de mayo de 2011
Drepanocytosis y lo que a veces, hay que hacer!!!
Les pido perdón. He estado inmersa en otros quehaceres y he dejado el blog un poco abandonado. Aún no recibo visitas. De hecho no he recibido ninguna desde que he empezado; sin embargo ni me rindo, ni pierdo la esperanza de que algún día, alguien me lea y que mis artículos le sean muy útiles. Estoy de escritora, editora y traductora en una página web. Escribo artículos sobre la temática de la web, después los edito y finalmente los traduzco en tres idiomas, cosa que me encanta (escribir y los idiomas. Cuantos más hablo, mejor. De hecho estoy aprendiendo chino, guay!!!). Además como ya sabéis, soy inmigrante; y es época de renovación de papeles, la pesadilla de cualquier extranjero en un país que no es el suyo. No os imagináis de verdad lo que significa. No sé exactamente cómo será en otros países, pero yo aterricé en Spain de pura casualidad. Primero, no supe que viajaba hasta una semana antes y segundo, supe que venía para quedarme cuando llevaba un mes en la península ibérica. ¿Cómo? os preguntaréis. Esa es otra historia que tal vez cuente otro día. Lo que quiero decir es que mis circunstancias fueron un poco especiales. Pero en lo que se refiere a la legalidad para poder quedarme aquí, mi historia no difiere mucho de la de tantos y tantos otros que se encuentran en la misma situación que yo. Bien. Vine con un visado de turista de tres meses y mis tutores legales aquí en territorio español aprovecharon que estaba en vigor para hacerme la tarjeta de residencia, eso sí, de un año de validez. Año en el que decidí independizarme de ellos. Pensé que sería cosa de coser y cantar, ¡angelito más que iluso! (risa sarcástica). Toda resuelta, salí a buscar un empleo cuando después de días durmiendo y vagando por la calle, encontré un buen albergue en el que no te podías quedar durante el día. Me presenté en todos los sitios que se me ocurrió; y después de unos cuantos días de activa búsqueda, el único sitio donde me dieron una respuesta positiva fue en un Mc Donalds. Dijeron que podía entrar a trabajar cuando quisiera y que solo necesitaban mis papeles para formalizar mi contrato. Me llevé un jarrón de agua fría cuando me dijeron que mis papeles no valían para trabajar y que me dirigiera a la oficina de extranjería para recibir información. Fue así cómo empezó la pesadilla de los papeles y todo lo que conlleva. En dicha oficina me enteré de que mi tarjeta no valía porque solo era para residentes sin ninguna actividad retributiva (¿se dice así? no me hagáis mucho caso) o algo así, y que para poder trabajar necesitaba una tarjeta de trabajo y residencia. ¿Cómo conseguirla? Pues necesitaba un contrato de trabajo... Pero si no puedo conseguir ningún contrato de trabajo sin no tengo los papeles en regla, cómo lo hago? Nada, la pescadilla que se muerde la cola: Sin papeles no puedes tener trabajo, y sin trabajo, no puedes tener papeles; entonces qué puedes hacer? Una opción es estirarte de los pelos porque la ocasión de veras lo requiere, pero merece la pena quedarte calva? Piénsalo dos veces. La otra opción es respirar profundo y sumergirte de lleno en toda esa mierda con mucha calma y sobretodo, muuuuucha paciencia. Al no conseguir nunca un contrato, trabajé años y años en "negro". No contaré aquí los pormenores porque no acabaríamos nunca. Lo único que diré es que se pasa mal, muy mal. Es una situación que te lleva tan al límite que muchas veces se resiente tu salud. Las renovaciones por ejemplo, tienes que pedir cita antes. Te la suelen dar a los 6 meses o al año si tienes suerte. Yo que vivo a una hora de vlc en coche, tengo que desplazarme días antes y quedarme en casa de algún samaritano/a. El día D, me levanto a las 4 de la mañana para estar cuanto antes en el lugar para hacer cola; que aunque os sorprenda ya hay gente esperando, estoy de pie hasta la hora de apertura pensando que me van a atender pronto. No es así. Me atienden a las dos casi, justo antes de que cierren. Cuantas horas de cola de pie son? Si una hora después ya mi espalda me decía: "No me tientes, o te vas a enterar", cuando llega mi turno, estoy que no puedo más. El dolor me ha empezado a las 8 de la mañana, pero esto es demasiado importante para pensar siquiera en descansar, sentarme o irme. Me muero literalmente, sí; pero primero, me atienden. Primero la dichosa tarjeta, luego el pasaporte por cuya renovación me tengo que ir a madrid, y es la misma cantaleta de siempre. No puedes hacer otra cosa, te jode bastante, pero aguantas...como casi todo en la vida. En fin, que después de muchas lágrimas, de mucho dolor y sufrimiento, se te olvida todo cuando tienes tu tarjeta en la mano; que ponga "para residencia y trabajo"; y sobretodo, no hay mayor recompensa que saber que eso, lo has conseguido tu solita, y que nadie te ha regalado nada de lo que tienes. Hoy en día la tengo, y hasta estoy pensando en pedir la nacionalidad. Será el último trance. Es lo que me repito siempre cuando me dan ganas de mandarlo todo al demonio. Porque las renovaciones se terminarán con la nacionalidad. Ánimo a cualquiera que esté pasando por la misma situación. Si yo, con esa enfermedad del demonio, he podido hacerlo; qué no podréis hacer vosotros. Solo quiero demostrar que el sufrir de Drepanocytosis no me ha impedido ni currar para ser independiente (he encontrado un trabajo que hago desde casa, a mi medida y con un horario que me va que ni pintado), ni sacar adelante mis numerosas renovaciones de papeleo vario. Hay momentos en que la enfermedad pasa a segundo plano, tienes que apechugar y decir: qué quiero, quién puede más, la dolencia o yo; qué estoy dispuesta a hacer, qué puedo permitirme y qué no... Ni la peor de las dolencias va a detenernos. Somos personas actuales, nos movemos con el mundo y estamos al día en todo, como cualquier otra persona; de saldo (¿y qué?), pero como cualquiera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario